• Equipo Kurü Ko

Investigan nuevas variedades de álamos que potencian riberas de ríos para producción de biomasa


Nuevos modelos de cultivos de álamo en riberas de ríos permitirá dar nuevas opciones productivas a suelos agrícolas de baja rentabilidad, como también a

los terrenos húmedos sin uso productivo.


La investigación de este árbol busca para aprovechar el potencial de las riberas de ríos sin uso productivo, a través del uso eficiente de la biomasa con

fines energéticos e industriales.


En la Región del Maule, el Álamo es una especie que aún no ha sido bien aprovechada,

principalmente porque todavía se desconoce su potencial para productos de alto valor agregado como aplicaciones silvícolas o sistemas vegetales para la protección y estabilización de riveras de ríos, recuperación de suelos contaminados (fitoremediación y fitoestabilización de relaves mineros y rellenos sanitarios), y agro-forestaría (con cultivos hortícolas intercalares).


Es por lo anterior que académicos de la Universidad de Talca se encuentran trabajando en el

desarrollo de los múltiples beneficios de esta especie, cuya propagación se realiza de forma

vegetativa a partir de variedades clonales, lo cual permite obtener productos madereros

homogéneos, de excelentes propiedades industriales.


El Álamo tiene una rotación en los cultivos de entre 12 y 14 años, un plazo menor de tiempo si se compara con el Pino Radiata que tarda aproximadamente 22 años. No obstante, el desarrollo de nuevas variedades por parte de la UTALCA, permitiría que los plazos se acorten a solo 10 años.


El proyecto ha sido financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad, del Gobierno Regional del Maule, y tiene como objetivo generar una nueva fuente de biomasa forestal basada en plantaciones de alta densidad y corta rotación, con variedades de álamos, para fines energéticos e industriales. Esto a través del desarrollo de plantaciones de corta rotación manejadas con silvicultura intensiva para la generación de biomasa con estándares orientados a la producción de dendroenergía, y plantaciones de baja densidad con esquemas tradicionales de densidades de 280 árboles por hectárea, orientadas a madera solida y de productos reconstituidos de alto valor agregado.


El director del proyecto, Francisco Zamudio PhD, sostuvo que “en Chile, el Álamo, se ocupa

principalmente como cortinas cortaviento o como cercos vivos, pero pocos saben del desarrollo de plantaciones comerciales para la producción de fósforos, palos de helado y palos chinos o envases de alimentos, entre otros, que a pesar de ser considerados productos menores tienen un alto valor agregado. Además, en Chile se elaboran otros productos como tableros contrachapados, bins, pallets, y cajas para frutas de exportación”.


Zamudio, agrega que “en otros países, la madera de Álamo es usada para la fabricación de pulpa de celulosa, construcción y mueblería, elaboración de tableros contrachapados finos, productos reconstituidos como tableros OSB, vigas LVL y PSL, I joist y biomasa con usos energéticos como astillas, pellets y briquetas para cogeneración y calefacción domiciliaria. También, como aplicaciones silvícolas o sistemas vegetales para la protección y estabilización de riveras de ríos, recuperación de suelos contaminados y agroforestaría”.


El Álamo es una especie de madera noble que destaca por sus cualidades como la ausencia de veta marcada, de grandes nudos y fibra desviada asociada a ellos, un color homogéneo, excelentes propiedades mecánicas en relación a su relativamente baja densidad, y gran nivel de inocuidad que la hacen atractiva como envase de alimentos.


Uno de los investigadores del proyecto, Cristian Espinosa, explicó que con esta idea, se busca el fortalecimiento de la competitividad de la pyme maderera regional mediante un modelo asociativo para el escalamiento de plantaciones con nuevas tipos de Álamos. “En este proyecto se evalúa la sustentabilidad económica-ambiental del establecimiento de plantaciones de corta rotación con variedades de álamos en suelos restrictivos para la producción tradicional agrícola y

forestal”.


“Este proyecto ha permitido el inicio de un escalamiento comercial de plantaciones, orientado a la producción de madera de alta calidad, con las nuevas variedades de álamos de la Universidad de Talca. Son seis nuevas variedades que están inscritas en el Registro de Variedades Protegidas, regulado por el SAG, lo que implica que la universidad tiene los derechos de obtentor de sus variedades (protección intelectual) y la exclusividad para propagarlas y comercializarlas” agregó Espinosa.


Los beneficiados de este trabajo corresponden a instituciones y personas agrupadas de la

Comisión Nacional del Álamo. Como beneficiarios indirectos son favorecidos propietarios agrícolas y forestales, también otras empresas que consumen biomasa para fines energéticos e industriales.


Entre los resultados más relevantes de este proyecto, fue la reactivación de la Comisión Nacional del Álamo de Chile (CNA), organismo que agrupa a pequeños y medianos propietarios forestales, la PYME maderera, empresas forestales, instituciones públicas (CONAF, INDAP y el SAG), universidades, y municipalidades, entre otros.


Cristian Espinoza, agregó que “el objetivo de esta comisión es fomentar el cultivo, conservación y utilización de salicáceas (Álamos, Sauces) y otras especies de rápido crecimiento, forestal sustentable y de importancia económica para Chile”.


El desarrollo de nuevas variedades de Álamos por parte de la Universidad de Talca y su

transferencia al mercado permitirá dar nuevas opciones a suelos agrícolas de baja rentabilidad y terrenos húmedos sin uso productivo. La meta es la diversificación agroforestal.

1 vista0 comentarios